Cuando se cierra una puerta de un portazo se encienden los miedos, rabias y rencores, los porqués y los recuerdos se acurrucan en la almohada.
¿Por qué?... si el camino en paralelo de la mano era perfecto...
¿Por qué, de repente, la mejor persona que has tenido al lado huye mientras sigue huyendo...?
Cuando dos personas caminan de la mano mucho tiempo en paralelo, es ley de vida, el camino se va uniendo, es ley de vida... Se sientan los caminantes a descansar un rato y hablan de sentimientos, necesidades, de presente y futuro, no se deja nada a la improvisación, manda la comunicación.
Cuando la improvisación manda el caos es engendrado, los caminantes huyen despavoridos por caminos contrarios, donde sólo había armonía reina la discordancia. Empiezan los reproches, el "y tú más", los "acuérdate de aquel día", las exageraciones, las mentiras para quedar siempre uno por encima del otro, por ambas partes, ojo, que aquí no hay vencedores ni vencidos, aquí pierden ambos caminantes. El público, en general, siempre apuesta por uno de los dos bandos, suele ser el bando más cercano, sin, ni siquiera, preguntar al bando contrario, qué triste... pero así es el público en estas contiendas...
Cuando se cierra una puerta se abre otra, ni mejor ni peor que la anterior, simplemente otra puerta. Cuando se abre otra puerta empieza la armonía...
¡ Toc !, ¡ toc !, ¿ se puede ?...
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