Te acuerdas cuando mirándonos a los ojos
te cantaba canciones afinadas con besos
mientras los pantalones encima del suelo
jugaban a tocarse como sus dueños
Cuando los amaneceres nos arropaban
después de mil cervezas de espuma blanca
riendo malabares por viejas tascas
llenas de caracoles, ternura y gambas
Y las calles del Madrid con más historia
bendecían nuestros pasos a quemarropa
alegrando sin saberlo la noche golfa
habitada de nuevo por nuestras sombras
Te acuerdas cuando cogidos de la mano
atravesábamos tormentas de niebla y barro
tocábamos los horizontes más depravados
inventando futuros aún no inventados
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