Vivir para trabajar o trabajar para vivir, la dicotomía concomitante al ser humano desde tiempos inmemorables. Si bien la mayoría de los mortales se suben al carro de más días ociosos y menos laborables, todo el mundo sabe que, el cuerpo humano, es una máquina perfecta diseñada para quejarse. Todas la teorías, desde la menos crítica hasta la más conspiratoria, tienen un elemento inicial que es el lamento. Gente descontenta con el frío se buscó la vida para conseguir fuego, otra gente cansada de andar ideó la rueda, la bombilla viene por la fobia a la oscuridad y así podríamos seguir enumerando cada uno de los inventos con un denominador común como punto de inicio del proyecto... la queja.
¿A qué piso va?
No hay comentarios:
Publicar un comentario