De cejas despeinadas y amanecer cansino
de ideas perturbadas y verso alejandrino
de follar en ascensores y oler flores de madera
de bailes en los pasillos y alguna sala de espera
De alegrías recetadas compradas en los poblados
de faldas con alpargatas que roba por los mercados
de corazón arrugado por un amor descosido
de poca salud de hierro debajo de sus vestidos
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