He arañado tus paredes para salir del infierno
una escalada sin cuerda para llegar a tus besos
nueva llamada a tu puerta el silencio viste eterno
batalla campal interna deben lidiar esos huesos
Me subiste a lo más alto me bajaste de repente
no entiendo tus movimientos, tú tampoco los entiendes
lloré lágrimas de acero, sinceras muy elegantes
llorar poco es de cobardes, llorar mucho de valientes
Campanadas de suicidas erizando mi cerebro
volviendo a volar de nuevo y a planear con dos huevos
haciendo vuelos rasantes barnizando tus pupilas
sensaciones adquiridas de olvidadas despedidas
Me pregunto por qué el odio se instaló en tus cortinas
por qué todos mis perdones caducaron de esperanza
si pisábamos el suelo con idéntica zancada
caprichos tiene la vida que se clavan como lanzas
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