Me miro al espejo y no me gusta lo que veo,
retiro la mirada, vuelvo a intentarlo y sigue
el rechazo. No tenemos veinte años, hay que
aceptar el aspecto, no pasa nada, la arruga
es bella...
lo que no es bello es la tristeza, el rencor,
el odio, la inseguridad...
Muchas personas, tirando balones fuera,
echan la culpa al de al lado por el reflejo
que aparece en su espejo y eso no lleva a mejorar
las cosas, al contrario, como ha sido el otro el que
me ha empujado a estar así, no busco soluciones,
solo más rencor y más odio, así actúan los cobardes...
Que no me gusta mi físico, trabajo en mi psíquico,
que no me gusta mi psíquico, trabajo en mi físico
pero como no me gusta mi físico, trabajo en mi psíquico.
Nos venden religiones y creencias, los problemas
se solucionan con saludos al sol o con diez avemarías.
¿ Por qué nos quieren seguir engañando ?
El único Dios que nos puede ayudar es el que llevamos
en el interior, con un aliño de confianza y seguridad,
somos invencibles, atravesamos muros y tempestades...
luego que cada uno crea en lo que más le convenga,
eso es respetable.
Del mismo modo,llegados a cierta edad, las disfunciones
masculinas y femeninas se tienen que abordar de una forma
saludable, daños colaterales al hecho de estar vivo,
no pasa nada, se afronta y se supera y a por la siguiente...
Hablo del género masculino y femenino, para hablar
del resto de géneros me tengo que poner las pilas y así
poder orientar a mi hija cuando lo necesite.
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