Eres la tolerancia que, a brochazo limpio, ajusta mis pupilas
eres la valentía que, mirándome a los ojos, vuelca jarros de agua fría
eres la libertad que me presta las esposas
eres la soledad que me acompaña en la prosa
Eres rosa del viento empujándome a cumplir sueños
eres agua bendita para teñir las resacas
eres una sonrisa que del duelo me levanta
eres, tú por fin eres, la mujer que no buscaba
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